El papel de la renta variable en tu estrategia de inversión

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El papel de la renta variable en tu estrategia de inversión

La renta variable es una alternativa que permite a los inversores adquirir acciones de empresas, convirtiéndose así en propietarios parciales de las mismas y participando tanto en sus beneficios como en los riesgos asociados a la evolución de esos activos en el mercado. Como consecuencia, invertir en renta variable representa una oportunidad interesante para quienes tienen como objetivo rentabilizar su patrimonio a largo plazo, con independencia de los vaivenes que las acciones puedan sufrir en determinados periodos de pérdida de valor.

La razón de esta visión a largo plazo es que, por lo general, el comportamiento natural de cualquier compañía es acumular valor un ejercicio tras otro, aportando así una trayectoria de crecimiento atractiva y constante para todos sus accionistas.

Sin embargo, esta evolución no está exenta de riesgos de pérdidas a corto plazo en determinados momentos o escenarios, ya que el valor bursátil de las compañías depende no solo de su buen hacer sino también de circunstancias externas que pueden impactar al valor de sus acciones: crisis bursátiles, del sector de actividad, del contexto económico…

Por lo tanto, considerar la renta variable para tu estrategia de inversión requiere comprender cómo funciona, cómo identificar las acciones más interesantes, y cómo adecuar su peso en la cartera según tu perfil inversor. En este artículo ponemos a tu disposición la experiencia que hemos acumulado en Altex AM gestionando el papel de la renta variable en nuestros fondos de inversión, para unir rentabilidad y protección.

Características de la renta variable

La renta variable se define como un tipo de inversión que consiste en la adquisición de acciones de empresas, o que de algún modo está relacionado con el valor de mercado de las mismas. Las ganancias o pérdidas del patrimonio invertido quedan ligadas principalmente a las subidas o bajadas del valor de esas empresas en el mercado bursátil, aparte de los repartos de dividendos que las compañías puedan realizar entre sus accionistas. En comparación con otros vehículos de inversión, la renta variable se caracteriza por cuatro aspectos destacables:

  • El largo plazo. La renta variable cobra su mayor sentido en una estrategia ligada al crecimiento del valor de la empresa a lo largo de los años.
  • Un mayor riesgo. Al ser una inversión no garantizada, está más expuesta a la volatilidad de los mercados que otros modelos como la renta fija.
  • Una mayor rentabilidad. En general, su rendimiento acumulado es muy superior al que ofrecen los productos de renta fija. A ello se suma la posibilidad de obtener dividendos periódicos según la política de cada compañía participada.
  • Versatilidad. Las acciones pueden venderse libremente en el mercado, permitiendo una gestión estratégica de los activos según su evolución y potencial.
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Tipos de productos de renta variable

La renta variable incluye diversas fórmulas o productos que permiten a los inversores participar en el crecimiento de las empresas, cada uno de ellos con unas características diferenciales que deciden su función dentro de una cartera diversificada y bien equilibrada:

Acciones

Las acciones son la forma más clásica de renta variable. Al adquirir acciones de una empresa, el inversor adquiere no solo parte de su propiedad sino también derechos sobre los beneficios que genere la empresa, que pueden materializarse en forma de dividendos. El crecimiento del capital invertido está marcado por el precio de la acción en el mercado.

Fondos de inversión en renta variable

Los fondos de inversión en renta variable agrupan el patrimonio de varios inversores para comprar acciones, de forma conjunta, de una selección de empresas. Es un modelo que ayuda a diversificar el riesgo, ya que se invierte en múltiples compañías en lugar de depender del éxito de una sola.

ETFs de renta variable

Los ETFs, Exchange Traded Funds o fondos cotizados son fondos que cotizan en las bolsas como si fueran acciones, y en el caso de los de renta variable vinculan su beneficio con la evolución de un índice bursátil (S&P 500, Nasdaq 100, Eurostoxx 50, FTSE 100, Nikkei 225, IBEX 35…). Con costes habitualmente más bajos que los fondos de inversión tradicionales, los ETFs pueden relacionar sus ganancias directamente o inversamente con las del índice de referencia y son altamente líquidos, lo cual facilita su compra y venta en tiempo real.

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Derivados

Los derivados son instrumentos financieros complejos que permiten a los inversores especular sobre el precio de otros activos subyacentes. Aunque ofrecen la posibilidad de obtener rendimientos sustanciales, también traen consigo riesgos elevados. Los derivados se dividen en opciones y futuros, categorías con algunas diferencias sustanciales:

  • Opciones: se trata de contratos que otorgan al comprador el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender un activo a un precio específico en una fecha futura. Este tipo de instrumento puede incluir la cobertura de riesgos o fórmulas de previsión sobre variaciones de precios.
  • Futuros: son acuerdos para comprar o vender un activo a un precio previamente definido en una fecha futura. En contraste con las opciones, la naturaleza obligatoria de estos contratos puede entrañar altos niveles de riesgo, lo que demanda un profundo conocimiento del mercado por parte del inversor.

Inversión en criptomonedas

Las criptomonedas, aunque no están tradicionalmente clasificadas como renta variable, han comenzado a ganar una relevancia importante compartiendo grandes similitudes con esta categoría de inversión. Al igual que las acciones, las criptomonedas ofrecen la oportunidad de invertir en la evolución de su valor en el mercado, aunque la alta volatilidad y el comportamiento más impredecible de esta alternativa son factores que implican un riesgo mayor y, en consecuencia, un especial cuidado en su elección.

Cuándo elegir renta variable para tu inversión

La variedad y complejidad de las herramientas relacionadas con la renta variable merecen, en todos los casos, el asesoramiento de compañías especializadas en la gestión de activos. En Altex AM partimos del conocimiento en profundidad no solo del mercado sino también de cada cliente, alineando sus objetivos de inversión y su perfil de riesgo para valorar el peso de la renta variable en cada cartera.

Como norma general, la renta variable es más adecuada para perfiles inversores menos conservadores, ya que su potencial de ganancias es directamente proporcional a su nivel de riesgo. Aún así, en Altex AM hemos comprobado con éxito la capacidad de nuestro sistema de protección del patrimonio DIPS, que ayuda a minimizar el impacto de las caídas generalizadas en el mercado, reaccionando a las crisis con medidas de protección puntuales y una gestión dinámica que impulsa la optimización de la inversión en los repuntes. Altex Dynamic Index Protection System permite a nuestros clientes de fondos como Altex Momentum disfrutar de las ventajas de la renta variable con estrategias de protección basadas en la renta fija.

La renta variable es también una alternativa especialmente recomendada para la inversión a largo plazo, ya que su filosofía es vincular la rentabilidad a la evolución positiva de las compañías participadas durante los años. El modelo, en un comportamiento ideal, va generando ganancias con el crecimiento acumulado del valor de las acciones en el mercado. Y a menudo, además, esa orientación largoplacista se ve premiada con repartos de dividendos que aportan liquidez a los propietarios de las acciones.

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Los orígenes de la renta variable

La renta variable como instrumento de inversión nació en Europa a principios del siglo XVII, directamente ligada a la necesidad de financiación de las grandes expediciones comerciales. Empresas como la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, fundada en 1602, fueron pioneras al lograr que algunas familias acaudaladas adquirieran participaciones de la compañía a cambio de compartir tanto los beneficios que se obtuvieran como los elevados riesgos asociados a la naturaleza de este tipo de proyectos. Y precisamente, para facilitar el intercambio de estas participaciones, se creó la primera bolsa de valores moderna: la Bolsa de Ámsterdam, origen de la actual bolsa paneuropea Euronext.

Con el tiempo, este modelo se extendió a otros países cobrando especial protagonismo durante la Primera Revolución Industrial entre 1760 y 1840, cuando la renta variable se consolidó como una fórmula eficaz tanto para financiar empresas y proyectos como para que los inversores participaran en su éxito.

A lo largo del siglo XX y hasta nuestros días, el acceso a la renta variable se ha ido democratizando gracias a unas regulaciones cada vez más sólidas, una mayor transparencia de los mercados y, sobre todo en los últimos años, una digitalización que permite no solo la participación más sencilla en el sistema sino también una mayor aplicación de tecnologías avanzadas para el análisis y la elección informada de las compañías en las que invertir.

La renta variable se ha convertido así en un modelo de ahorro e inversión popular, y también en un pilar fundamental del crecimiento económico e industrial a escala mundial.

Cómo hacer una buena selección de acciones

La clave para obtener buenos rendimientos al invertir en renta variable está en la selección de los valores que van a componer la cartera. Para ello, las empresas de gestión de activos como Altex AM elaboramos análisis profundos sobre diferentes factores de cada compañía, y equilibramos su participación atendiendo a un número cada vez más elevado de criterios entre los que destacan:

  • El análisis fundamental: consiste en examinar los estados financieros, la gestión y la posición en el mercado de cada empresa.
  • El análisis técnico: se trata de una evaluación minuciosa de patrones históricos de precios y volumen, para anticipar futuros movimientos en el mercado.
  • La evaluación de fondos: más allá de la importancia de una acción concreta, el modelo ideal requiere considerar su pertinencia dentro de la estrategia de cada fondo, estudiando su papel en el rendimiento global para el cliente.

Teniendo en cuenta que una estrategia de inversión bien diseñada y ejecutada es la mejor garantía de rentabilidad futura, el trabajo de los especialistas de Altex AM consiste en valorar y medir el riesgo de cada activo para transformarlo en crecimiento sostenido. Una gestión activa basada en criterios profesionales como los factores Momentum, Growth, Value o High Dividend, ayudan a construir carteras robustas ante cualquier escenario de mercado.

Para ello es fundamental la relación estrecha entre gestor y cliente, especialmente cuando tenemos entre manos productos de mayor volatilidad y complejidad como es la renta variable. Incorporar algunos consejos prácticos ayuda a que esa relación determine la satisfacción de cada inversor, sea experto o novato:

  • Establecer un horizonte de inversión claro que se alinee con los objetivos financieros personales.
  • Realizar un seguimiento constante de las inversiones y estar preparados para realizar ajustes con rapidez si es necesario.
  • Mantener un clima de confianza y transparencia para compartir dudas y orientaciones personalizadas basadas en datos reales.
  • Contar con información constante sobre los acontecimientos económicos, políticos y sectoriales que puedan afectar directa o indirectamente tanto al mercado de renta variable como a los activos que conforman la cartera.

Diversificación y renta variable

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Tener una cartera diversificada es una excelente estrategia para proteger el patrimonio sin perder rentabilidad. Y la mejor forma de hacerlo es contratando fondos cuyos activos combinan diferentes modelos de inversión, equilibrando el protagonismo de diferentes productos de renta variable y de renta fija.

Los fondos de inversión permiten abordar esa diversificación desde la experiencia y el conocimiento de expertos, eliminando la necesidad de elegir acciones individuales ya que el capital de estos productos financieros se agrupa para maximizar la rentabilidad de todos los clientes inversores.

¿Pero cuáles son los principales beneficios de una buena diversificación?

  • La inversión en diversas industrias y sectores puede mitigar pérdidas en épocas de crisis que afectan a algún segmento específico.
  • Usar diferentes productos de inversión como acciones, ETFs e incluso el contrapeso de la renta variable, ayuda a mitigar el riesgo asociado a cada producto.
  • Una cartera diversificada puede combinar la base más proteccionista de algunos activos mientras otros actúan para aportar altos crecimientos puntuales.

En definitiva, con la visión puesta en el largo plazo, la estrategia de diversificación de la cartera permite ir acumulando una buena rentabilidad con la suma de sus diferentes productos, sin apostarlo todo a un único activo. La combinación de acciones con alto potencial, sectores de la economía emergentes y productos con una buena previsión de futuro, resulta en una inversión que mejora sus resultados de forma consistente y continua.

Para lograrlo, en Altex AM ponemos a tu disposición todo el asesoramiento que necesites antes, durante y después de invertir tu capital en productos que demuestran cada día su capacidad para generar la mejor rentabilidad posible.