Septiembre 2022 – Aún en fase lateral y muy volátil desde junio

SFRR cierra el mes en -7,15% (-31,04% YTD), SFPG -9,62% (-35,79% YTD) y SFQS –9,56% (-28,93% YTD). El MSCI World termina en -9,26% en USD, S&P 500 -9,34% y Nasdaq 100 -10,6%.

Claves del mes:

  • Fuerte subida y bajada en mercado lateral desde junio a septiembre
  • Mercado sobrevendido
  • EEUU más fuerte que Europa y China
  • La inflación tenderá a contenerse en los próximos meses y el mercado de bonos se estabilizará
  • El riesgo de guerra nuclear apunta a guerra fría que durará años y por tanto no puede condicionar los planes de inversión durante demasiado tiempo. En todo caso concentrar en EEUU y reducir Europa.
  • Estamos en fase de acumulación (compra) de cara a un 2023 con mejor perspectiva en los mercados financieros

El rally de 15 de junio a 15 de agosto se desvaneció hasta 30 de septiembre. Subida del 20% en bolsa al inicio de trimestre para volver a retroceder a mínimos al final. Es un entorno de extrema volatilidad movido más por datos macro que por fundamentales. La inflación de agosto, publicada en septiembre fue más alta de lo esperado y desató los temores de una mayor restricción monetaria por parte de la Reserva Federal americana.

Es la primera vez desde el año 75 que tanto bonos como bolsa acumulan 3 trimestres seguidos a la baja en EEUU. Y esto empieza a apuntar más a oportunidad de compra que de venta. Los índices cierran el trimestre extremadamente sobrevendidos y la probabilidad de rebote es alta.

Ahora mismo, la correlación entre bono americano, bolsa y EURUSD es muy alta. Cualquier cambio en la cotización del bono a 2 años americano desata un movimiento proporcional en bolsa y EURUSD.

El mercado se debate entre inflación, recesión o una combinación variable de las anteriores con la incertidumbre añadida del riesgo de amenaza nuclear, y como gestores o inversores la decisión que debemos valorar es si aprovechar las caídas para comprar o aprovechar las subidas para vender.

Por un lado, sabemos que caídas del 25% a 35% en bolsa suelen ser buenas oportunidades de compra, y que la duración de las crisis es sensiblemente inferior a las de los mercados alcistas. Aproximadamente el 80% del tiempo el mercado es alcista y el 20% bajista. Con una crisis que dura ya 11 meses (20 para los sectores que más se beneficiaron de la expansión monetaria post-Covid) debemos estar más cerca del final que del principio. La duda no es si debemos ir acumulando posición en compañías de calidad, cuya respuesta es sí, la duda es si podemos asumir el riesgo de esperar un poco más para intentar coger precios más bajos. Durante este año hemos visto que los rallies alcistas han sido tanto o más rápidos que los bajistas.

Los argumentos bajistas son que los tipos subirán más de lo esperado (por encima del 4,5-4,75%% estimado para final de 2023), que la inflación no se controlará tan rápidamente y que los resultados de las empresas sufrirán un castigo importante por la desaceleración económica y la subida de costes sin que la FED haga nada por contener la caída. Una parte de este escenario está descontado en los precios actuales aunque podríamos ver precios más bajos si el bono americano profundiza su caída o si ocurre algún evento geopolítico, bélico o de crédito, que acreciente el pánico vendedor que ahora mismo impera.

Los argumentos alcistas son que la inflación tenderá a remitir, que la FED no necesitará subir los tipos más allá de lo ya esperado, que las empresas siguen ganando dinero, los precios en bonos y bolsa ya son razonables, el ahorro familiar y corporativo permitirá soportar la subida de precios y que las ingentes cantidades de efectivo acumulado en fondos y carteras necesita ser invertido para evitar la depreciación patrimonial por inflación e impuestos.

Ambas visiones son razonables y es lo que hace que estemos en un mercado lateral con fuertes subidas y bajadas a cada nuevo dato que nos acerque a uno u otro escenario.

Nuestro posicionamiento se inclina hacia el escenario de contención de la inflación por lo siguiente: los precios de energía y materias primas han bajado desde máximos, algunos ya presentan descensos del 40%. Todo esto tarda en llegar al dato de inflación, pero acaba llegando, y es muy probable que hayamos visto el máximo en julio. Tras el último discurso de Powell las ofertas de empleo americanas han descendido abruptamente superando en magnitud la caída de la crisis puntocom de 2001 y la financiera de 2008, y se acerca los niveles del mínimo del Covid. Esto tendrá su efecto en los próximos meses en la moderación de inflación salarial, hasta ahora desbocada. Los precios de las casas ya empiezan a sufrir el aumento del coste de las hipotecas (por encima del 7% en EEUU). Todo ello anticipa una inflación futura menor y por tanto requerirá un discurso menos agresivo que actual de la FED. La Reserva Federal americana seguirá diciendo que no puede bajar la guardia pero el mercado encontrará estabilidad si el ritmo de subidas se moderan.

Y una inflación a la baja, ¿es preludio de en una fuerte recesión? Nuestra previsión aquí es que la recesión será moderada en EEUU y fuerte en Europa y que no afectará por igual a todos los sectores. Con balances saneados en empresas y familias, varias líneas de crecimiento secular industrial y unos activos financieros que ya cotizan a precios atractivos en bonos y en bolsa, existen suficientes pilares reales de crecimiento como para que la economía mundial pueda soportar el empeoramiento de condiciones financieras. En concreto, sigue el impulso en transformación digital, transición energética, inversión pública en defensa y acceso a recursos naturales, consumo creciente de servicios, reactivación del turismo, reducción de restricciones Covid en China y reapertura de su espacio aéreo. Los mayores riesgos están en el sector inmobiliario americano por el impacto de la subida del coste de financiación y en sectores de bajo crecimiento y bajo valor añadido

Con este escenario en mente seguimos acumulando en empresas de calidad, con crecimiento, poca deuda y balances sólidos, fundamentalmente en el mercado americano. A medio plazo las revalorizaciones de estas empresas serán notables y es muy difícil prever el inicio de la subida. Con un mercado tan sobrevendido y tantos riesgos presionando los precios, la subida inicial puede ser fuerte y el coste de oportunidad de estar fuera, demasiado alto.

Para aumentar la protección en caso de volver al escenario bajista vs el lateral en que nos encontramos, hemos incorporado un sistema de trend following más rápido que el que teníamos: combina seguimiento de tendencia y reversión a la media para ir capturando beneficio en las caídas sin comprometer la futura recuperación. Hemos incorporado la estrategia en Sigma Real Return y Sigma Prudent Growth gradualmente durante el mes, estando ya plenamente implantada a partir de octubre. De haberla tenido operativa desde principios de mes nos habría dado un beneficio de 5,4% en S&P 500 y del 3,2% en Nasdaq, lo que habría mejorado sustancialmente el resultado mensual.

El nuevo sistema de cobertura habría acumulado un beneficio de entre el 30% y 40% en Nasdaq y SP500 respectivamente desde 2014 en un periodo netamente alcista gracias a las ganancias acumuladas en las crisis de 2015-16, 2018, 2020 y 2022 y que pierde poco en las subidas. Es un avance muy importante que permitirá aprovechar la futura recuperación en mucha mayor proporción que con la estrategia de cobertura anterior.