Por Enrique Bailly-Baillière, Altex AM
Tengo dos hijos. Y como padre, me preocupo por muchas cosas: que estén sanos, que sean curiosos, que disfruten de aprender, que encuentren su sitio en el mundo. Pero hay un tema al que no siempre se le presta atención cuando hablamos de prepararles para el futuro: la educación financiera.
Vivimos en un mundo donde hablar de dinero sigue siendo incómodo. Y eso nos pasa factura. Porque el problema no es solo que no sepamos invertir, es que salimos del sistema educativo sin saber lo más básico: cómo funciona una cuenta corriente, qué es un interés compuesto, qué significa asumir un riesgo o cómo valorar si una decisión financiera es buena o no. Y eso no se arregla con una asignatura optativa en Bachillerato.
No es un lujo, es una necesidad
Durante años hemos asumido que esto ya se aprenderá más adelante. Pero no siempre ocurre. Y cuando llega el momento de tomar decisiones —una hipoteca, un préstamo, una inversión, un cambio de trabajo— nos faltan herramientas, criterio y, sobre todo, confianza.
Es sorprendente lo poco que se necesita para que un niño entienda conceptos como ahorro, coste de oportunidad o rentabilidad. Y también lo claro que queda que cuanto antes se empiece, más fácil es perderle el miedo. Porque de eso va todo esto: de evitar que los errores financieros empiecen por ignorancia y acaben en frustración.
No se trata de formar futuros gestores. Se trata de formar personas que sepan cuidar su dinero con naturalidad, que no se sientan perdidas al tomar decisiones financieras cotidianas, que puedan hablar de dinero con claridad, sin culpa ni vergüenza.
Hablar de dinero es hablar de futuro
Como gestor, llevo toda la vida analizando cifras, estrategias y mercados. Pero como padre, cada vez tengo más claro que la mayor rentabilidad está en enseñar lo que uno ha aprendido. Y que si queremos ciudadanos más libres, también debemos ayudarles a ser más autónomos financieramente.
La educación financiera no debería ser algo reservado a quien elige estudiar una carrera económica. Debería formar parte de la mochila básica con la que uno sale al mundo.
Y como todo lo que realmente importa, cuanto antes se aprenda, mejor.
Enrique Bailly-Baillière
Director General/CIO de Altex AM
