A lo largo de la historia hemos encontrado formas muy originales para explicar algo cuyo nombre técnico es “planificación financiera”: guardar para mañana, el cuento de la cigarra y la hormiga… A nosotros nos gusta añadir otra que, aunque no suele asociarse con la planificación, bien pensado podría ser la más significativa de todas: “el tiempo es oro”.
Porque en finanzas, el tiempo es especialmente valioso cuando dedicas el necesario para pensar en tu futuro económico. Y el tiempo también se convierte en oro cuando, como hacemos en Altex Asset Management, lo utilizas para que tus inversiones crezcan con buena salud durante los años.
Planificar es clave para alcanzar y mantener una estabilidad económica. Y no siempre lo hacemos adecuadamente, por falta de tiempo o por falta de conocimientos. En este artículo vamos a recoger algunos de los errores más comunes que conviene evitar, y algunos consejos para abordar una planificación financiera eficaz.
¿En qué consiste la planificación financiera?
La planificación financiera ha sido, desde siempre, uno de los pilares más importantes en la gestión de cualquier tipo de recursos, ya sean personales o empresariales. Planificar permite trazar un camino claro desde los objetivos económicos que se establecen hasta la realización de esas metas, y sobre todo ayuda a garantizar un uso lógico del capital y del tiempo disponibles.
En contraposición, la falta de un enfoque financiero estratégico puede llevar a tomar decisiones que, por impulsivas, comprometen la seguridad económica a lo largo del tiempo.
A través de una planificación adecuada, conseguimos actuar con acierto en al menos cuatro aspectos:
- La definición de metas claras y alcanzables.
- El control y gestión eficaces de los ingresos y gastos.
- La identificación de áreas de ahorro y optimización de recursos.
- La preparación ante imprevistos mediante un capital de emergencia.
La importancia de una buena planificación financiera en la actualidad.
Hoy en día la práctica de la planificación financiera se ha vuelto aún más importante, debido a que en la actualidad vivimos en un entorno caracterizado por un nivel mayor de incertidumbre y de continuo cambio que puede afectar, en cualquier momento, a la estabilidad económica personal.
Ante este escenario, sin un plan bien estructurado es difícil anticipar las situaciones adversas y estar preparados para adaptarnos a ellas. En consecuencia, una estrategia sólida permite tomar decisiones informadas y cimentadas en la objetividad, generando así un mayor grado de tranquilidad.
Y si esta planificación es útil para la vida cotidiana de las personas, lo es mucho más en el ámbito empresarial. Las organizaciones que desarrollan un plan financiero robusto tienden a ganar en resiliencia y a mitigar riesgos. Esto se traduce en un mejor rendimiento y en una capacidad superior para mantener la hoja de ruta de la organización, y para afrontar desafíos inesperados.
Por estas razones, hoy en día es especialmente importante planificar. Y también contar en lo posible con expertos que ayuden a planificar bien. El apoyo de especialistas en el área, como es el caso de Altex AM, permite potenciar la eficacia de la planificación financiera individual en entornos complejos, asegurando que cada decisión esté alineada con los objetivos a corto, medio y largo plazo de cada persona. Invertir en una buena estrategia financiera es, de este modo, una de las mejores decisiones que se pueden tomar para lograr un futuro estable.
Planificación financiera sin errores en la gestión de ingresos y gastos.
La gestión adecuada de ingresos y gastos es esencial dentro de la planificación financiera. Sin embargo, existen errores frecuentes que pueden comprometer la salud económica de particulares y empresas. Ya que la falta de un control riguroso puede llevar a situaciones financieras complicadas, una buena base de actuación para evitar esos errores es seguir algunos puntos tan sencillos como beneficiosos:
Planificar desde un presupuesto claro.
Un error común es no elaborar un presupuesto. Sin un plan que detalle los ingresos que tenemos previsto percibir y los gastos que vamos a tener que afrontar, es fácil perder de vista el balance que compromete nuestro equilibrio financiero. Para evitar esto, se recomienda:
- Crear un presupuesto mensual que incluya todos los ingresos y gastos previstos.
- Hacer un seguimiento regular del cumplimiento de los gastos, para detectar posibles incrementos.
- Revisar y ajustar el presupuesto según sea necesario, para asegurarse de que el plan garantiza un balance positivo.
Tener en cuenta los pequeños gastos.
Otro error habitual es subestimar los gastos pequeños. Las pequeñas compras pueden parecer insignificantes, pero juntas pueden afectar significativamente al presupuesto total. Por lo tanto, es crucial tener en cuenta y controlar cada uno de estos gastos, y evaluar su impacto global.
En este sentido cobran un protagonismo especial las “compras por impulso”. Son adquisiciones de bajo valor económico guiadas por un comportamiento más impulsivo que racional o planificado, y que sumando pueden llegar a afectar al presupuesto de forma considerable.
Al contrario de lo que pensamos, la compra impulsiva basada en las emociones no es únicamente un problema en la economía doméstica sino también en la empresarial: cualquier oferta puntual para la compra de más insumos, la contratación de un servicio que está de moda, u otras decisiones de pequeño calado deben estudiarse con racionalidad para confirmar su conveniencia o no, y cómo afectan al presupuesto fijado.
Priorizar los gastos según su importancia.
La falta de priorización en los gastos también representa un problema. No todos los gastos son iguales, tanto en cantidad de dinero como en importancia para quien los hace. Algunas personas gastan en lujos antes de cubrir necesidades básicas, y otras prefieren asegurar una base económica antes de permitirse cualquier lujo. Todos somos diferentes, pero en cualquier caso una planificación eficiente debería considerar:
- Qué gastos consideras esenciales y qué porcentaje de tus ingresos ocupan.
- Qué otros gastos son más prescindibles, y cuántos de tus ingresos podrían ahorrar.
- Qué parte de los ingresos podrías dedicar al ahorro, bien en forma de depósito o bien en forma de inversión.
La planificación fiscal, clave en la planificación financiera.
Más allá del control de los ingresos y gastos, un aliado indispensable de la planificación financiera es la planificación fiscal. Un error habitual al hablar de planificación financiera es olvidar que los impuestos forman parte ineludible de la vida económica, tanto de particulares como de empresas, y no tenerlos en cuenta puede acarrear importantes sobresaltos en el balance final de las cuentas.
La planificación fiscal consiste en anticipar cómo afectará la carga tributaria a nuestros ingresos, gastos, inversiones y patrimonio mobiliario e inmobiliario, con el objetivo de tomar medidas que optimicen nuestra situación económica global. No se trata de pagar menos impuestos ni, por supuesto, de sortearlos al margen de la ley, sino de pagar lo justo de la manera más eficiente posible, aprovechando todas las oportunidades que ofrecen las normativas.
Al integrar la planificación fiscal en la planificación financiera conseguimos:
- Maximizar el ahorro identificando todas las deducciones, reducciones y beneficios fiscales disponibles.
- Optimizar las inversiones, ya que no todos los productos financieros tributan igual y elegir uno u otro puede marcar una importante diferencia por el impacto impositivo en la rentabilidad final.
- Planificar el largo plazo incluyendo aspectos como la jubilación, las transmisiones patrimoniales, herencias u otras circunstancias en las que la fiscalidad puede condicionar de manera clara el resultado.
- Anticipar la carga, manteniendo en la planificación financiera un fondo destinado al pago de impuestos que ayude a evitar situaciones imprevistas llegado el momento.
Una planificación integral siempre debe considerar por tanto ambas dimensiones, ya que la rentabilidad real de cualquier decisión económica se ve afectada por la carga impositiva vinculada a la misma. En este sentido, contar con el apoyo de expertos fiscales resulta tan importante como apoyarse en especialistas financieros.
El fondo de emergencia en la planificación financiera.
El papel de un fondo de emergencia es proteger la planificación financiera ante gastos imprevistos. Se trata de una reserva económica de seguridad que permite hacer frente a situaciones precisamente no planificadas, como reparaciones urgentes de vivienda, de oficina, vehículos, equipos tecnológicos… Pero también ante las situaciones más positivas que podamos imaginar, como la llegada de un nuevo cliente que demanda nuevos recursos de la empresa, o la llegada de un nuevo miembro a la familia que requiere un gasto imprevisto de decoración…
Sin un fondo suficiente reservado para eventualidades, las personas y las empresas pueden verse obligadas a recurrir a préstamos que afectarían a su situación financiera. Por ello es recomendable destinar un porcentaje de los ingresos a este fondo de emergencia, con algunas pautas que garanticen su utilidad:
- Establecer un objetivo claro: ahorrar entre tres y seis meses de gastos básicos.
- Abrir una cuenta separada: mantener el fondo de emergencia en una cuenta distinta para evitar que se vea afectada por los gastos habituales.
- Contribuir regularmente: hacer aportaciones mensuales ayudará a mantener actualizado el valor del dinero del fondo y a reforzar su capacidad de protección.
La gestión de un fondo de emergencia no solo implica acumular dinero, sino también gestionarlo de forma eficaz para que la cantidad ahorrada siga siendo adecuada para responder a los riesgos potenciales.
Y, llegado el caso de utilizarlo, es igualmente importante activar el plan necesario para reponer las cantidades gastadas, manteniendo así la estabilidad financiera de cara al futuro.
Función de los fondos de inversión en la planificación financiera.
Tanto en su función como modelo de cobertura de gastos fijos a medio y largo plazo, como asociados a la optimización del fondo de emergencia, los fondos de inversión son vehículos financieros de especial utilidad dentro de las estrategias de planificación financiera.
Los fondos de inversión reúnen el capital de un número determinado de partícipes para invertirlo en el mercado financiero. El capital, dependiendo de la naturaleza y estrategia de cada fondo, es invertido en una combinación de activos de renta fija, variable o mixta, con el objetivo de generar la mayor rentabilidad con la máxima protección del patrimonio.
En Altex Asset Management diseñamos y gestionamos fondos de inversión desde hace más de 20 años, creando soluciones financieras personalizadas para cada perfil inversor. Se trata de unir un profundo conocimiento de los mercados, amplia experiencia en la toma de decisiones y un importante apoyo de tecnologías aplicadas, para transformar la planificación financiera en fórmulas de ahorro que producen altos beneficios, tanto de forma recurrente como realimentando el capital del fondo mediante los intereses generados con el tiempo.
De este modo, incluir el papel de los fondos de inversión en los objetivos y recursos propios de una buena planificación financiera puede ser clave para:
- Contar con el apoyo de expertos financieros en la planificación y gestión.
- Proteger el patrimonio disponible mientras genera rentabilidad.
- Mantener una vía de ingresos extra para hacer frente a los gastos planificados y no planificados.
- Adecuar la solución más interesante para los objetivos establecidos en el plan.
Evitar errores en la inversión y en la gestión del capital, a través de un asesoramiento especializado y de una información clara y completa, es vital para que la planificación financiera sea estratégicamente sólida y, además, pueda llevarse a cabo con garantías de eficacia y seguridad.
Una de las principales ventajas de contar con compañías de fondos de inversión, como es el caso de Altex AM, es que los datos reales, la precisión matemática y la racionalidad sustituyen a las intuiciones o las decisiones emocionales que a menudo hacen ineficientes las planificaciones personales no expertas.
Es por tanto fundamental seguir un enfoque disciplinado al planificar y al invertir, y algunas buenas prácticas para lograrlo suelen ser las siguientes:
- Analizar antes de actuar: Realizar un estudio de mercado y evaluar todas las opciones disponibles.
- Diversificar: Invertir en diferentes activos para minimizar riesgos, incluyendo acciones, bonos u otras opciones a través de fondos bien diversificados.
- Fijar objetivos realistas: Definir metas de planificación e inversión concretas ayuda a tomar decisiones alineadas con los objetivos financieros personales o empresariales.
La toma de decisiones en la planificación financiera.
Definir objetivos claros para tomar decisiones acertadas es fundamental en la planificación financiera. Sin un rumbo definido es fácil perderse entre las decisiones diarias, lo que puede llevar a resultados poco satisfactorios.
Un error común en esta primera fase de la planificación es establecer metas poco realistas. Esto no solo puede generar frustración, sino que también puede afectar a la verdadera utilidad de todo el proceso de planificación. Para evitarlo, es muy recomendable tener en consideración algunas pautas:
- Establecer objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado.
- Realizar un análisis de la situación financiera actual: conocer bien los ingresos y gastos será indispensable para definir metas viables.
- Dividir los objetivos en metas a corto, medio y largo plazo: Esto facilita el seguimiento y la adaptación de la estrategia conforme se avanza en el tiempo.
El mayor peligro para la planificación financiera suelen ser las decisiones impulsivas. Para evitarlas, se recomienda adoptar un enfoque analítico y basado en datos para cada elección que se realiza, aplicando criterios como:
- El impacto de cada decisión en los objetivos financieros globales.
- La relación entre riesgo y retorno de cada acción que se va a realizar.
- Aclarar el horizonte temporal de cada inversión y de cada gasto.
Del mismo modo, una revisión periódica de los objetivos puede invitar a realizar los ajustes necesarios para mantener la economía en el camino correcto. Adaptar la planificación financiera según las circunstancias cambiantes es una buena medida para lograr estabilidad y tranquilidad.
Planificación financiera para la jubilación: anticiparse para disfrutar.
- Edad de jubilación deseada.
- Gastos fijos que se esperan tener durante la jubilación.
- Fuentes de ingresos, incluyendo pensiones y rentabilidad de los ahorros.
- Proyectos o actividades que se desean realizar durante la jubilación.
